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Artículo: Puertas Abiertas Junio 2005 - Jornada de Formación
JORNADA DE FORMACIóN



“Fui forastero y me acogisteis”
Campaña “NADIE SIN FUTURO”

Cincuenta personas procedentes de las parroquias de Teruel ciudad y de varias de nuestra Diócesis, vinculadas a Cáritas Diocesana y a la Delegación de Migraciones, nos juntamos en los salones parroquiales de Santa Emerenciana, para reflexionar sobre “hacer de nuestra iglesia, casa y escuela de comunión. Casa fraterna, tarea común de los cristianos del lugar y de reciente inmigración”. Nos acompañó D. Antonio Martínez, Delegado de Migraciones de Madrid.
A lo largo del presente curso, hemos profundizado sobre el nuevo contexto social en el que nos movemos; y de la necesidad de construir un modelo de sociedad plural e integrador de todas las personas, para lograr una convivencia basada en la paz, la justicia y el respeto al otro.
Hemos entrado en contacto con personas inmigrantes, para conocer de cerca la realidad de otros países a través del relato de sus experiencias. Hemos conocido sus vivencias, recuerdos, impresiones, inquietudes, intereses,... que nos han ayudado a comprender los motivos de su venida, a poner un rostro humano a las noticias recibidas en los medios de comunicación y a identificar los aspectos culturales y sociales de otras culturas y otras realidades. Hemos tratado de valorar esta situación a la luz de la Fe en Jesucristo.
Estas son nuestras conclusiones:
 Que estamos ante un fenómeno netamente humano, cargado de sufrimientos y esperanzas, que además tiene carácter social, económico y político, originado por una situación mundial de desequilibrio entre los pueblos, que es profundamente injusta y que determina, de forma imposible de evitar, que se produzcan las migraciones y se vivan como un problema.
 En consecuencia, que no podemos dejar de implicarnos, con los medios que estén a nuestro alcance, para que se corrijan las desigualdades en las que esta situación tiene su origen.
 Que apostamos por políticas de integración. Para que una persona se sienta integrada requiere acceso a la vivienda, un empleo digno con condiciones estables y respeto a sus derechos, acceso a la sanidad pública, un reconocimiento jurídico y administrativo, si tiene hijos, un centro escolar cercano a su hogar y por último participación en el mundo asociativo del barrio, pueblo y de la comunidad parroquial. Sin embargo, constatamos que, en ocasiones, mantenemos actitudes de distanciamiento e incluso miedo, que no están de acuerdo con lo que Jesús nos propone.
 Que debemos comprometernos en una cultura madura de la acogida evangelizadora y hacer que nuestras comunidades cristianas sean casa abierta para ellos, y en donde nuestros hermanos en la fe puedan vivirla gozosamente con nosotros. Debemos salir al encuentro, en actitud de escucha, diálogo, despojándonos de actitudes paternalistas y desconfianzas porque El ha venido a “hacer de los dos pueblos, uno solo”.
 Que podemos apoyar a los países que están sufriendo situaciones de pobreza y exclusión obligando a sus ciudadanos a emigrar. Podemos contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a generar en los países de origen las necesarias condiciones de vida para que la decisión de migrar no sea en muchos casos la única alternativa.
 Que deberíamos introducir cambios en nuestros hábitos de consumo, como por ejemplo, comprar en tiendas de comercio justo.
 Que hay que asumir la defensa pública de los inmigrantes, favoreciendo un cambio de mentalidad social.
 Que todos nos necesitamos. Sin ser imprescindibles, todos somos necesarios.
 Que es toda la comunidad, no sólo un grupo, quien tiene que acoger y ser acogido; enriquecer y enriquecerse con la diversidad.
 Que la integración no es renuncia de nuestras expresiones culturales, folclóricas y de fe, sino oferta sincera sin imposición.
 Y, por último, manifestamos que las actitudes de acogida y de apertura a la interculturalidad deben crecer todavía más en el corazón de cada uno de los cristianos, impulsando en nosotros una implicación más personal a favor de estos hermanos, que por estar entre los más necesitados son los predilectos de nuestro Dios.
24-06-2005 | Enviar
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